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Medellín (Colombia)
CIESOR / 1961 a 1986
El colegio de ciegos y sordos (CIESOR), de Medellín (Colombia), había sido fundado, en 1925, por D. Luís Hernández Betancur, quien lo dirigió durante 36 años. En 1960, próximo a jubilarse, D. Luís se desplazó hasta Francia (antes lo había hecho por correspondencia) para pedir al Superior General que los Hermanos de San Gabriel se hicieran cargo del colegio. El Superior General, Gabriel María, y el Hno. Enrique Roura, Asistente General, viajaron hasta Colombia para conocer, sobre el terreno, la realidad del colegio. Como fue de su agrado, dieron luz verde al entonces Provincial de España, Hno. Nemesio Vivar, para que llevara adelante el proyecto. El 20 de enero de 1961 llegaban los dos primeros Hermanos (Andrés y Benito) a Medellín. Enseguida se les unió el Hno. Juan de Padua, canadiense y especialista en sordos; al año siguiente llegaron otros tres Hermanos (Alfredo, Jaime y Joaquín) y en 1965 el Hno. Nemesio Vivar, que terminaba su servicio como Superior Provincial y que, a su llegada a Medellín, se hizo cargo de la dirección del colegio, una función que desempeñó hasta su jubilación, en 1985.Seis Hermanos, veinte Profesores, dieciocho empleados y un capellán atendían a unos 40 ciegos (34 internos), en 4 aulas, y 180 sordos (55 internos), en 13 aulas. Estos números se mantuvieron prácticamente invariables durante el tiempo que los Hermanos dirigieron CIESOR. A lo largo de los 25 años que los Hermanos estuvieron al frente de la gestión del colegio se fueron consiguiendo mejoras importantes para el mismo: aprobación oficial de los estudios de Primaria, convenios con el gobierno para el mantenimiento del colegio y el pago de los profesores, construcción de los talleres de cerrajería, carpintería y mecánica (que durante 20 años dirigirá el Hno. Félix), creación de la Asociación de Padres, construcción de la piscina y de las canchas de juego, etc. Con la jubilación del Hno. Nemesio surgieron los problemas. La Secretaría de Educación y una parte del profesorado del propio centro, que ambicionaban la obra modélica en que se había transformado CIESOR, vieron la ocasión en la jubilación del Hermano. La situación tan tensa y desagradable que se creó llevó a los Hermanos a pensar que era mejor retirarse, y así lo hicieron: el año 1986 dejaban CIESOR. Parte de los Hermanos pasaron a otros centros de la enseñanza pública, parte a la Comunidad de “El Tesoro”.Para los primeros, y de cara a la acogida de jóvenes en discernimiento vocacional, se compró, en 1990, una casa en el barrio Miraflores-Buenos Aires, al Noreste de la ciudad. Es la casa donde residen actualmente los Hermanos que se encuentran en Medellín.
«El Tesoro» / 1967 a 1993
En 1967 los Hermanos residentes en Colombia compraron, a un coste reducido y con ayuda de los Hermanos de Canadá, una finca conocida como “El Tesoro”, de siete hectáreas de praderas, bosque, huerta y jardines, que disponía también de una casa con salas aptas para aulas, propiedad de un señor alemán, admirador de la obra de CIESOR.»El Tesoro» funcionó como centro vocacional hasta 1980, en que se transformó en un colegio para niños pobres: de Primaria, por las mañanas; de Secundaria, por las tardes. Fue también residencia de los Hermanos que trabajaban en el colegio, o en otros centros de Medellín. En 1984 las instalaciones de Secundaria se alquilaron a un particular, para su gestión y explotación, y los Hermanos se quedaron únicamente con la sección de Primaria. En 1993, ante la disminución del número de Hermanos y el elevado coste de los impuestos en esa zona, se optó por cerrar el colegio y vender la finca a una empresa inmobiliaria. Ese mismo año, los Hermanos que quedaban en «El Tesoro» más el Hno. Ángel Llana, recién llegado de España, pasaron a Bogotá, para ayudar a las Hijas de la Sabiduría en el «Colegio para Niños Sordos Ntra. Sra. de la Sabiduría», que las Hermanas tienen en la ciudad. La colaboración se pudo mantener hasta 1998.Mientras tanto, los Hermanos José González y Segundo Ortega, se acogían a los beneficios de la jubilación, dejaban la enseñanza pública y, en marzo de 1996, se hacían cargo de la dirección del «Liceo Rodrigo Arenas Betancur», en el barrio Aures, al Noroeste de la ciudad. La gestión de este centro escolar, de más de 1.200 alumnos de Secundaria, fue encomendada por la Alcaldía de Medellín, su propietaria, a «Fe y Alegría», movimiento de educación popular impulsado por los Padres Jesuitas, quienes aceptaron de buen grado la colaboración de los Hermanos. Cuando, al finalizar el año 2001, la Alcaldía de Medellín quitó la gestión del Liceo a «Fe y Alegría» para dársela a otra asociación, los dos Hermanos mencionados más el Hno. Luciano Ortega, que se les unió unos meses más tarde, empezaron a diseñar un nuevo proyecto, en el que siguen trabajando actualmente: la creación de un centro de formación y capacitación laboral en el mismo barrio de Aures.
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